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Juan Carlos Julián Cebrián. Un viaje hacia la abstracción. Por Oscar García García (Historiador del Arte y Especialista en Valoraciones Artísticas) Todo en esta vida es un viaje, una búsqueda, ya sea de lugares, personas, sueños o emociones. Una travesía de un lugar a otro pasando por varios más. Es así como Juan Carlos Julián Cebrián disfruta de la pintura, viajando por sus emociones y su forma de expresarlas. Un trayecto lleno de sentimientos, pinceladas, vivencias y corrientes artísticas. Juan-Carlos Julián Cebrián, nacido en Valencia en 1958, tras su licenciatura en Bellas Artes combina su actividad artística con la enseñanza de Dibujo. Ha realizado exposiciones colectivas e individuales en diferentes galerías y centros de arte de Valencia, Córdoba, Zaragoza, Ciudad Real, Huesca, París y Oporto, entre otros. Teniendo como tema fundamental en su trabajo artístico la Naturaleza. Seducido por la belleza de la naturaleza y sus colores, nos ofrece una visión íntima y personal del paisaje y sus elementos. Algo que podemos ver claramente en el desarrollo de tres de sus principales series: Paisajes y tormentas, Rincón del jardín y Elementos. Desarrollo que se produce de forma paralela, de este modo las diferentes series se enriquecen unas de otras. En su obra existe una unificación de procedimientos y técnicas. Utiliza variastécnicas como el acrílico, óleo, encáustica, ceras, tinta china; sobre soportes tan variados como el lienzo, el papel, el cartón y la madera, que en ocasiones la utiliza entelada o con papel adherido. El formato pequeño sobre papel ha servido a Juan-Carlos para poder desarrollar un trabajo de investigación de nuevas técnicas, independiente de sus obras sobre tela. Algo fundamental en estos dibujos y pinturas sobre papel es la exploración de las emociones y sentimientos del autor. Utilizando técnicas como la tinta china o las ceras en un formato pequeño de láminas de papel su pintura se vuelve libre, espontánea y cargada de una expresión íntima. Siguiendo sus impulsos manifiesta de una forma directa sus inquietudes. Existe una evolución en la obra de Juan-Carlos Julián Cebrián, en la que lo abstracto va ganando terreno a la pintura figurativa. Sus paisajes donde vemos representados el sol de los amaneceres, las nubes transportadas por le viento, las olas del mar o los cielos nublados… se van acerando poco a poco a una abstracción con tintes expresionistas. Para ello el artista valenciano toma sólo un fragmento de la realidad, una porción abstracta del paisaje, como pueden ser el mar, la lluvia o un remolino. Y la representa tal cual la siente y concibe. Otras veces, da un paso más y deja a un lado cualquier referencia figurativa creando manchas y texturas de tierra y agua, dando paso a una tormenta de color. Abstrae un objeto o varios de la realidad hasta simplificarlos y reducirlos a una simple figura. Ofreciéndonos la representación de su “paisaje” interior. En este viaje desde lo figurativo al expresionismo abstracto, las formas representadas que no tienen relación directa con la realidad, hacen alusión en gran parte a las fuerzas de la naturaleza. Dejar de un lado la necesidad de una representación figurativa y sustituirla por un lenguaje abstracto, dota a sus obras de sus propios significados. Un lenguaje elaborado a partir de sus experiencias y emociones que exalta la fuerza del color.
Oscar García García. Historiador del Arte y Especialista en Valoraciones Artísticas
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